jueves, 22 de mayo de 2014

Guía de Viaje III: Gstaad


Llego a Gstaad, empieza la Suiza alemana y puedo notarlo por el cambio de acento y de lenguaje en las personas que veo.  El sitio es conocido por ser el centro de Ski favorito de millonarios y estrellas de cine.  Ni unos ni otros están aquí hoy, tampoco parece haber mucha nieve en los alrededores.

Gstaad es un punto, ya que no puede decirse que sea siquiera un pueblo, de unas 10 cuadras en medio de las cuales una avenida, ocupada solo por tiendas de Cartier, Hermes, etc, constituye la principal atracción para quienes no vamos a subir a esquiar.

Existen además de las tiendas cuatro hoteles de 5 estrellas, de los cuales el Palace, enclavado en una colina mirando imponente hacia el resto de Gstaad, parece retar diciendo “Si no tiene como pagar ni siquiera intente subir acá”.

Ni siquiera intentaré subir de todos modos.  Muy lindo todo, muy limpio y ordenado, muy cara la comida como para no desentonar con el resto de Suiza, pero ya quiero estar en Berna y luego en Zurich, así que voy a la estación para ver en donde debo cambiar de tren.

Las ciudades que siguen después de Gstaad son una conjunción de las letras Z, X y K que me resultan impronunciables, nombres alemanes por supuesto.  Desisto de pronunciarlos y solo me acerco con mi mapa al punto de información y señalo Berna.  El encargado me señala entonces las dos ciudades en las que debo cambiar de tren y yo me voy tranquilo y con sueño.

4 hoteles de lujo, tiendas de Cartier… ¿qué hace un pueblo de tres calles para sostener todo eso?


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